miércoles, 17 de abril de 2013

PASTOR ENTRAÑABLE (Jn 10, 27-30)


 
     El cuarto domingo de pascua, la Iglesia pone ante nuestros ojos la figura de Jesús, como el Buen Pastor.

Jesús nos dice hoy: “Yo soy el Buen Pastor, yo conozco a mis ovejas.” El nos conoce a cada uno de nosotros, pero no con un conocimiento frío, sino con un conocimiento personal, el nos conoce a cada uno de nosotros por nuestro nombre, nos ama entrañablemente. Nos cuida, nos protege, nos alimenta, es capaz de dejar las noventa y nueve ovejas del rebaño por ir a buscarnos a nosotros como si fuéramos la única oveja que existiera para Él. Nos carga sobre sus hombros y nos lleva de nuevo al rebaño. Una locura! Ningún pastor se olvida del rebaño entero por una que se le perdió. Jesús es el buen pastor que es capaz de hacer esta locura por cada uno de nosotros. Es el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas.

Pero el evangelio de hoy no solo quiere mostrarnos los sentimientos de Jesús hacia nosotros, sino también nos quiere hacer entender cuál es el trato que las ovejas deben tener respecto a su Pastor: “Mis ovejas - dice Jesús- escuchan mi voz y me siguen”

Pertenecer al rebaño de Jesús implica poner atención para escucharlo. Cuando el Señor habla hace falta que tengamos en el corazón una cierta sensibilidad para escucharlo. Como una madre, que es capaz de estar durmiendo plácidamente en medio de un montón de ruidos y sin embargo al primer llanto del bebe, se despierta enseguida.

Lo mismo ocurre cuando Jesús - el Buen Pastor- habla. Hace falta una cierta disposición interior para escuchar su palabra. Hace falta la Fe, que no es lo mismo que la razón. La Fe compromete otras áreas más profundas de nuestra personalidad. Por eso no bastan demostraciones racionales para llevar a alguien a la Fe. Es necesario un toque de la Gracia, que se debe pedir en la oración. Siempre se dice que para el que cree, mil objeciones no llegan a configurar una duda, así como para el que no cree, mil razones no llegan a configurar una certeza. Las demostraciones pueden ofrecer apoyos a la razón, allanar el camino, pero llega un momento en que cada uno tiene que decidirse y dar un salto, hacer una opción por el sí o por el no. Allí se define uno como oveja de Jesús, si escucha su voz y le sigue.

Hoy Jesús, nos llama a comportarnos como verdaderas ovejas suyas, a escuchar su voz. A tener una actitud humilde, que quiera verlo y no como los fariseos que no veían lo obvio; una actitud silenciosa como la actitud contemplativa con la que María, la hermana de Marta y Lázaro, permanecía a los pies de Jesús para escucharlo; una actitud dócil como para creer en Él, como para optar por Él.

La primera lectura trae un ejemplo concreto de este misterio de elección y respuesta. Pablo y Bernabé anuncian a Jesús. Y mientras los paganos los escuchan y se llenan de alegría; los dirigentes judíos se cierran y se llenan de envidia.

    Jesús invita a escucharlo, a seguirlo, pero necesita una respuesta. Ser cristiano es una vocación, no es un destino inevitable. El Joven rico pudo haber sido apóstol pero no quiso. Pedro pudo no haberlo sido, pero quiso seguir al maestro. La vocación, empezando por el llamado a la Fe, es una posibilidad que se abre; no una obligación que se impone. Es una llamada libre de Dios pero también una respuesta libre del hombre. La vocación, es una urgencia de fidelidad al amigo, al pastor. Yo las conozco, dice Jesús de sus ovejas, por lo tanto sabe muy bien lo que nos conviene, lo que realmente somos capaces de hacer. Hoy Jesús nos invita a cada uno de nosotros a estar atentos para escuchar su voz. Nos invita a escuchar su voz en la Biblia: esa carta de amor abierta de Dios para nosotros (que para el que no cree, no dice nada, pero para el que cree es una fuerza que llena de vida). Nos invita a escuchar su voz en la historia personal, en cada acontecimiento de nuestra vida, a escucharlo en los demás (como San francisco de Asís que escuchó la voz del pastor en los leprosos desatendidos, o la madre Teresa de Calcuta que la escuchó en los moribundos abandonados de la india, San Maximiliano Kolbe en los gritos de dolor de su compañero condenado a muerte, en cuyo lugar ofreció su propia vida, el Padre Joaquim Rosselló, el fundador de los Misioneros de los Sagrados Corazones, que la escuchó en la Ermita de San Honorato de Randa).

      Y también nos invita a reconocer su voz en los pastores de la Iglesia. Y en este contexto es que en este domingo se celebra la jornada mundial de oración por las vocaciones, para que recemos por los pastores de la Iglesia que nos hacen escuchar la voz de Jesús el Buen Pastor. Hoy la Iglesia nos pide que recemos por los obispos, por los sacerdotes, en fin por todos aquellos que recibieron la vocación de pastorear en nombre de Jesús, de ser expropiados por Dios, aquellos hombres y mujeres llamados a no reservarse nada para sí mismo sino a entregarse generosamente a los demás.

domingo, 11 de marzo de 2012

DEL RINCONCITO A TODO (Jn 2, 13-25)

    El evangelio de este domingo es un evangelio que nos llama la atención. Llama la atención que Jesús, siempre tan sereno, lleno de ternura y de paciencia, aparezca aquí cargado de violencia contra los vendedores del templo.
    ¿Acaso no se trataba de gente que se ganaba la vida, que con ese trabajo llevaba a la mesa el pan para sus hijos? ¿Porqué una reacción así, entonces?
Pero el rechazo de Jesús no se dirigía tanto a los vendedores, que eran simples empleados, sino a las autoridades, que explotaban a la gente a través del culto. Porque cuando la gente iba al templo a ofrecer un animal como ofrenda, las autoridades lo rechazaban diciendo que no cumplía con todos los requisitos que ellos exigían. De esta manera la gente se veía obligada a comprar los animales, incluso las palomas, que vendían ellos en la entrada del templo.
La reacción de Jesús se explica entonces como una santa indignación contra los poderosos que se enriquecían a costa de la fe del pueblo sencillo y piadoso.


Ahora bien, ¿qué nos dice hoy a nosotros este evangelio? ...
... Podríamos hacer como una composición de lugar.
Como si llegásemos de pronto a una de nuestras iglesias y encontrásemos que aquel lugar en donde normalmente nos encontramos con Dios para rezar, se hubiera convertido en una gran feria, en un lugar de comercio, en un lugar, en definitiva, donde no hay sitio ya para Dios. Y lo que nos preocupa tanto, que no es esencia, ha ido ocupando el sitio de Dios, que el templo queda lleno del superfluo.
Y entonces el Señor toma esta reacción violenta, de una violencia ciertamente pacífica, en el fondo; por lo pronto ¿se imaginan lo que Jesús hubiera hecho simplemente con una cuerda anudada?

Pero la violencia y la fuerza no están tanto en la cuerda que toma, sino en la fuerza y la autoridad con que Jesús se mueve y se muestra, en la fuerza y la autoridad con que Jesús habla.
Quizás a nosotros no nos pase que llenemos el templo de negocios, (aunque más de una vez tenemos que reconocer que venimos a Misa y la cabeza sigue pensando en tantas preocupaciones, que estamos con el cuerpo en el templo pero con la cabeza en miles de otros lugares) ...
... de todas maneras Jesús quiere que miremos en primer lugar nuestro corazón, ya que de alguna manera aquí, el templo, es símbolo del propio corazón.
Es ahí, en definitiva, donde Jesús quiere caminar y señorear. Es ahí, en definitiva, donde hemos armado el mercadito, es ahí donde negociamos.
Por eso nos viene bien la primer lectura que leímos hoy, en donde Dios nos deja los diez mandamientos y nos dice: No tendrás otros dioses, ... no te postrarás ante ellos ni les rendirás culto ...

Tendríamos que preguntarnos: ¿cuáles son esos dioses que tenemos en este momento en nuestra vida y ante quienes nos andamos postrando? ¿cuáles son esos dioses a quienes les estamos rindiendo culto, esos dioses que están ocupando lugar en nuestro corazón y no le dejan espacio a Jesús, El único Señor?
En esta cuaresma, Jesús quiere que miremos con sinceridad el templo de nuestro corazón y que nos demos cuenta que se ha ido llenando de puestitos, y que a la larga, cuando llega la hora de la verdad, decimos a Dios: "Mira, Aquí te queda un rinconcito...," y al Señor no le bastan los rinconcitos; porque a un Dios que viene a ofrecer el Cielo y la eternidad para nosotros, es muy poco ofrecerle un rinconcito, donde se acomode sin molestar, donde se acomode sin tirar las mesas y arrojar las monedas.
    Que esta cuaresma nos ayude a ser violentos pero en este sentido. Violentos justamente en sacar del propio corazón las mesas de comercio, los puestitos tramposos con que hemos ido llenando el corazón y que cada uno de nosotros bien conoce...
     Todos podemos darnos cuenta que es lo que anda señoreando en nuestro corazón, y que no le deja lugar a Dios en nuestra vida.
    Que El Señor nos ayude a pedir esta violencia pacífica que nos invita a luchar contra nuestros pecados y contra nuestras debilidades.

sábado, 21 de enero de 2012

EL ABANDONO CRISTIANO: UN DOBLE SENTIDO (Mc 1, 14-20)

    
 Hoy comenzamos la lectura continua del evangelio según San Marcos. Es el evangelista que más nos va a acompañar a lo largo de este año.
Y lo hacemos con el comienzo de la predicación de Jesús. Después de toda su vida oculta, se hace bautizar por Juan el Bautista en el río Jordán y comienza su vida pública, o sea, elige a sus discípulos y empieza a predicar por todos los pueblos.
     Y lo primero que Jesús predica, su primer discurso, el primer mensaje que nos deja es: “El Reino de Dios está cerca, convertíos.” Por eso uno entiende el evangelio de hoy, en el cual vemos que después de decir esto, Jesús, llama a Pedro y a su hermano Andrés para que lo sigan, y estos dejando sus redes de pescadores inmediatamente lo siguieron, porque Jesús los iba a ser pescadores de hombres. Y lo mismo a los hermanos Zebedeo, Juan y Santiago, Jesús los llamó y ellos sin aplazarse ni un instante, dejando todo, incluso a su padre lo siguieron inmediatamente.
     Estos discípulos comprendieron la urgencia del llamado a la conversión y por eso abandonando todo siguieron a Jesús. Y esto ya nos deja una enseñanza. La necesidad de convertirse ahora, y ya mismo, de no dejar para mañana este tema. Por eso los discípulos abandonaron todo inmediatamente.
     Más de una vez se nos habla en el evangelio del tema del abandono para seguir a Cristo. Pero hay que distinguir los tipos de abandonos. En algunos casos se hablará de abandonar todo aquello que se opone al Reino de Dios, o sea el pecado. Y esto exige una ruptura total, sin retorno. Pero otras veces se nos habla de abandonar otras realidades que en sí mismo son buenas. Acabamos de escuchar, por ejemplo, que los hermanos Santiago y Juan dejaron a su padre, y dejaron su oficio de pescadores para seguir a Jesús. En este caso el abandono significa otra cosa que en el caso de aquello que sea pecado. En este caso, indica, más bien un orden de preferencias. Quiere decir que cuando se trata del Reino, todo lo demás pasa a ser secundario. Todo pasa a segundo lugar.
     Es como cuando se produce un incendio y dejamos de lado todo lo que estamos haciendo y nos alejamos de las personas a las que atendemos para salir a algo más urgente que es apagar las llamas y pedir auxilio.
No es que Jesús niegue el valor de unas cosas como puede ser: el trabajo, el ejercicio de la profesión, el amor a la familia; sino que se quiere subrayar la urgencia y la importancia de lo otro.
     El hombre que llega a comprender lo que significa el Reino de Dios, no puede aplazar para mañana el compromiso con esta nueva realidad: el amor de Cristo, el amor sin límites. Eso es lo que nos enseñan estos discípulos del evangelio de hoy, que dejando las redes en el agua y al padre solo en la barca, van detrás de Jesús que pasa por la playa y los invita a seguirlo.

domingo, 8 de enero de 2012

EL BAUTISMO DE JESÚS: ¿cómo vivir lo ordinario? (Hch 10, 34- 38; Mt 3, 13- 17)


     Queridos hermanos, hermanas; con este domingo del Bautismo del Señor la Liturgia comienza lo que llamamos el “Tiempo ordinario”. El tiempo sin demasiadas fiestas espectaculares.
     Por eso la Liturgia desde hoy nos recuerda lo siguiente: Ahora ya terminamos una primera etapa extraordinaria del nuevo año litúrgico. Lo extraordinario fue el Nacimiento del Niño Jesús -todo ese tiempo de Navidad, tan hermoso- y después la fiesta de los Reyes Magos, que fue hace dos días. Y a partir de ahora ya empieza la vida de todos los días. Jesús nos enseña cómo vivir esto.
El Evangelio de hoy dice: Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán. Como que Jesús dejó su infancia, dejó su casa. Jesús ya es adulto, entonces ya quiere y tiene que comenzar su “vida profesional”, digamos. Porque con el bautismo de hoy Jesús ya queda habilitado -por el Padre, por el Espíritu Santo- para su misión, su vocación en la tierra. Es un momento de la vida de Jesús: el salir de Galilea como el bautismo que marca un antes y un después.
     Y la Lectura del Libro de los Hechos que hemos escuchado, nos da un segundo aspecto de Cristo. Pedro dice: Pasó haciendo el bien… O sea, Jesús empieza a revelarse públicamente haciendo el bien.
El salir de Galilea hoy, puede significar para algunos, pasos importantes en este año que comenzamos -decidir una vocación, un noviazgo, un noviciado, una nueva etapa de la vida religiosa o espiritual, un matrimonio, decidir una profesión, una carrera o algún negocio importante-. Decidir cosas importantes, que requieren madurez…
     El salir de Galilea, para nosotros, puede significar también salir de nuestras pequeñas seguridades, de nuestro ambiente seguro pero que no nos hace crecer. Pero si siempre queremos quedarnos en lo totalmente seguro -en Galilea, “total la Virgen María me hacía bien de comer, cocinaba, etc., y yo carpintero…” - y no afrontamos riesgos, no podemos avanzar. Esa es la primera enseñanza de Jesús: afrontar riesgos.
     Y otra actitud general, pero fundamental es pasar haciendo el bien. Jesús pasó haciendo el bien. La persona que abre su corazón a los demás - con prudencia pero con generosidad-, la persona que va tratando de vencer sus egoísmos, es la persona más feliz. El que Pasa haciendo el bien.
     Ese sería entonces el enfoque de este año que comenzamos en el Tiempo Ordinario – en los domingos Ordinarios- hasta que venga la Cuaresma. Y así, la Iglesia va salpicando nuestro año litúrgico, con tiempos comunes y tiempos fuera de lo común.
     Dios que nos dé la fuerza, desde adentro, y la enseñanza nos ayude a todos, a los jóvenes y a los mayores, en este año 2012 a vivir esta doble actitud de salir de nuestras pequeñas seguridades, de nuestras Galileas, para algo importante: Pasar haciendo el Bien.
   Dijo un poeta español (Río Duero), que el río siempre canta el mismo verso pero con agua distinta. El que conoce un río o el mar sabe que siempre es el mismo murmullo, pero el agua siempre es distinta. Dios quiera que podamos vivir el año 2012, quizá con el mismo verso de todos los días, los mismos esfuerzos, los mismos trabajos, las mismas luchas e ilusiones, pero que lo podamos vivir con un agua distinta, con un corazón muy renovado, y que esto nos lo conceda ÉL.


jueves, 5 de enero de 2012

“LOS CORAZONES CATÓLICOS…” (MT.2, 1-12)



     La Epifanía se celebraba ya en oriente y antes que se estableciera la fiesta de Navidad en occidente. Lo que se celebraba no era solamente la adoración de los magos, como aparece a primera vista en la festividad actual, sino todas las manifestaciones del Señor a los seres humanos. El nombre correcto de la fiesta es “Epifanía”, que significa “manifestación”, y no “día de Reyes”, como se dice popularmente.
     Con el relato de la visita de los magos a Jesús recién nacido, que se proclama en la Misa de este día, la Epifanía se convierta en una celebración que goza de todas las simpatías del mundo infantil: el día de Reyes. Por eso mismo se lo ha rodeado de una gran cantidad de elementos fantásticos que corre el peligro de empobrecimiento del mensaje evangélico: Se añaden elementos provenientes de la fantasía, a los que se les confiere valor central, y al mismo tiempo se dejan de lado otros elementos que en la Biblia son fundamentales. Para captar el valioso mensaje de la Escritura Sagrada, debemos centrarnos a la lectura bíblica, sin dejarnos llevar demasiado por la imaginación.
     Destaquemos aquí unas enseñanzas contemplando los personajes del relato del evangelio de hoy. Todos son convocados para que se acerquen a Jesús: Los magos son advertidos por una estrella, los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley por la lectura de la Biblia, mientras que Herodes llega a ese conocimiento por la palabra de unos y otros. Dios quiere revelarse a todos los seres humanos, y para eso no usa un solo lenguaje. A cada uno le habla desde su contexto.
·     Los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley son aquellos que tienen acceso a la palabra de Dios expresada en la Biblia. Siguiendo esa palabra pueden llegar a encontrarse con el Señor.
·      Los magos son aquellos hombres que viven en medio de la ignorancia y la superstición. No han sido abandonados por Dios, y también la palabra se dirige a ellos como se ha dirigido a otros. Aun las doctrinas erradas, las religiones falsas, las creencias supersticiosas pueden contener elementos de verdad que lleven a los hombres hacia Dios. La Iglesia enseña a no rechazar nada de lo que hay de verdadero y santo en todas las religiones, porque siempre son luces de la única verdad. La sabiduría y la filosofía de los paganos frecuentemente han sido medios por los cuales muchos han sido conducidos hacia el conocimiento de Dios.
·      ¿Y Herodes?, Herodes es el hombre que está instalado en el poder y las riquezas. Cuando oye hablar de Jesús descubre que su posición corre peligro porque si se encuentra con el Señor se hallará ante la exigencia de renunciar a su posición injusta. Adopta entonces una actitud hipócrita: finge ser piadoso e interesarse por el Niño, pero en su corazón ha tomado la determinación de matarlo.
     Desde con las actitudes de estos personajes del evangelio proclamado hoy, sacamos lo siguiente: Conocer la Biblia o tener elementos de verdad en la doctrina o en la religión que se sigue no es suficiente. Lo importante es llegar a encontrarse con el Señor. Los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley se contentaron con saber recitar correctamente el texto de los Profetas que se refiere al Mesías, pero no fueron al encuentro de Jesús. Los magos, en cambio, no se sintieron satisfechos con la señal que encontraron en su religión y en su ciencia, sino que siguieron buscando hasta que encontraron a Jesús. Y como Herodes, alguno aparenta ser bueno pero que pone los medios para que Jesús no se haga presente en el mundo, porque su presencia es contraria a sus intereses y conveniencias.
     Es un día en el que especialmente debemos dar gracias a Dios porque nuestra Iglesia es “Católica”, es decir “Universal”, porque reúne a las personas venidas de todas las naciones, sin ninguna distinción. Al mismo tiempo debemos examinarnos para ver si en el fondo de nuestros corazones somos “católicos”, y miramos a todos los seres humanos como hermanos nuestros, herederos de las mismas promesas de Dios.
     Nos alegramos por esta vocación universal, pero al mismo tiempo sentimos que la palabra del evangelio nos interpela para que nos interroguemos sobre la forma en que recibimos la invitación para encontrar a Dios y entrar en amistad con Él. ¿Somos como los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley, que se contentaron con saber lo que dice la Biblia? ¿Somos como Herodes, que se fingió piadoso, pero trató de hacer callar la palabra de Dios? O bien ¿Somos como los magos, que siguieron buscando hasta encontrarse con Jesús?
¡Que en esta fiesta el Señor nos ayude a tener un “corazón católico y atento”!